94 Pág.
Texto de contratapa por Michel Nieva:
Es leyenda que, en 1738, Jacques de Vaucanson, un inventor francés, engendró un pato mecánico con un sistema digestivo motorizado por complejos engranajes y poleas que le permitían cagar de manera constante e indefinida. Así, fundó una tradición secreta de dadaísmo robótico en la que José Retik inscribe esta novela; de robots que, contra el álgebra maquínica de rendimiento capitalista, repiten incansablemente una acción que no sirve para nada, y que encuentra en “Kalibang o los autómatas” de Holmberg o los autómatas autodestructivos de Jean Tinguely posibles epígonos.
En una época en que las grandes narrativas del capitalismo festejan los modelos de inteligencia artificial como una utopía de hiperproductividad y obsolescencia definitiva del trabajo humano, El muñeco de Retik despliega un complejo repertorio de máquinas conspirativas, paranoicas e inservibles, dotadas de la más sofisticada idiotez artificial.
Porque la máxima apuesta de El muñeco es fantasear de manera hiperbólica nuevas formas tecnológicas de artificio e inutilidad, en diálogo con las grandes tradiciones folclóricas del golem y del doppelgänger y por otro lado con la vertiente más inventiva de la narrativa argentina: Borges, Copi, Aira.
Edita Borde Perdido
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94 Pág.
Texto de contratapa por Michel Nieva:
Es leyenda que, en 1738, Jacques de Vaucanson, un inventor francés, engendró un pato mecánico con un sistema digestivo motorizado por complejos engranajes y poleas que le permitían cagar de manera constante e indefinida. Así, fundó una tradición secreta de dadaísmo robótico en la que José Retik inscribe esta novela; de robots que, contra el álgebra maquínica de rendimiento capitalista, repiten incansablemente una acción que no sirve para nada, y que encuentra en “Kalibang o los autómatas” de Holmberg o los autómatas autodestructivos de Jean Tinguely posibles epígonos.
En una época en que las grandes narrativas del capitalismo festejan los modelos de inteligencia artificial como una utopía de hiperproductividad y obsolescencia definitiva del trabajo humano, El muñeco de Retik despliega un complejo repertorio de máquinas conspirativas, paranoicas e inservibles, dotadas de la más sofisticada idiotez artificial.
Porque la máxima apuesta de El muñeco es fantasear de manera hiperbólica nuevas formas tecnológicas de artificio e inutilidad, en diálogo con las grandes tradiciones folclóricas del golem y del doppelgänger y por otro lado con la vertiente más inventiva de la narrativa argentina: Borges, Copi, Aira.
Edita Borde Perdido